Me indigna que alguien no me invite a salir, me desespera, me exaspera pero mas me molesta que sea tan polleruda para no poder invitarlo a salir yo.
No lo soporto, no quiero que me hable, no me interesa que me cuente como le fue en la facultad, no me importa si lo piso una bicicleta, un auto o se le cayo un avión.
No me interesa si fue o no a un bar, si quedo en ir a tocar al teatro opera, al colon, o la usina de Córdoba. No me importa si se le cayo el pelo y se desperto pelado, si el perro se enfermo (si no me importa) o si se compro un auto 0 KM y solo él y la presidenta lo tienen. No me interesa nada, de nada de él...
si no me invita a tomar ni siquiera un poco de aire...
martes, 30 de diciembre de 2008
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